[2000] Construcción de una noticia sobre un caso de riesgo químico en la ciudad.

Barrenechea, J. (2000) "Accidentes industriales en Bahía Blanca"; “Construcción de una noticia sobre un caso de riesgo químico en la ciudad" y "Riesgos ambientales y conflicto social. La instalación de una planta industrial." Publicado en el Portal Educativo, Ministerio de Cultura y Educación de la Nación (http://www.educ.ar).

Link original, ya no está accesible:
http://www.educ.ar/educar/alumnos/polimodal/vrecurso.jsp?url=SOCINOTI007/INDEX.HTML&contenido=51&tema=805 [Accessed 10 Aug 2001]


Noticia

 

Accidentes industriales en Bahía Blanca

 

En el polo petroquímico de Bahía Blanca (provincia de Buenos Aires), se encuentran localizadas varias industrias de gran envergadura. El complejo petroquímico dispone de una zona de propiedad compartida por todas las empresas donde se concentran cañerías de uso común, que proveen los servicios de gas y agua de enfriamiento para las distintas plantas industriales, y cañerías privadas que transportan productos y servicios.

En esa zona, el 20 de agosto de 2000 tuvo lugar un escape de cloro desencadenado por una rotura en las tuberías de transporte de la planta de clorosoda Solvay Indupa. Desafiando las leyes de probabilidades, ocho días más tarde, en el mismo polo, se produjo una fuga de amoníaco durante las operaciones de prueba de Profértil, la nueva planta de urea; y el 8 de noviembre ocurrió un segundo escape de amoníaco.

El escape de sustancias tóxicas suele transformarse en una espectacular noticia. Pero más allá de los hechos puntuales, es importante tener en cuenta que las causas de los accidentes, en general, tienen que ver con fallas no identificadas, no priorizadas o no resueltas; con la falta de previsión, de mantenimiento o de preparación de quienes operan las tecnologías; con la utilización de tecnologías caducas; con las malas condiciones de trabajo (por ejemplo, el insuficiente descanso de los operarios, la sobrecarga de tareas, etc.).

Lo que ocurrió en agosto en Bahía Blanca permite hacer un análisis de los riesgos industriales ampliados, y de la relación entre la comunidad y las industrias.

Esto ocurrió

 

El escape de cloro

En la mañana del 20 de agosto de 2000, durante operaciones de rutina de la planta que produce soda Solvay y cloro perteneciente a la empresa Solvay Indupa, una cañería de 20 cm de diámetro sufrió una rotura . Esta cañería transporta cloro desde una planta que lo produce hacia otra de la misma empresa que lo utiliza como insumo en su proceso productivo.

Inmediatamente después del accidente la empresa puso en marcha técnicas operativas de respuesta a emergencias para controlar la situación y evitar mayores daños. Entre las medidas adoptadas, se atacó la masa de cloro con cortinas de agua para diluirlo y contenerlo, y para enfriar la tubería. El contacto del cloro con el agua y las altas temperaturas provocó que se formara una nube que, según informó la empresa en una solicitada, estaba compuesta por vapor de agua, cloro y cloruro férrico. La nube fue arrastrada por el viento en dirección contraria a las comunidades vecinas a la planta industrial.

Por la dirección que tomó la nube, no fue necesario evacuar a la población, aunque hubo seis personas afectadas (un bombero y cinco operarios). Las mediciones posteriores efectuadas por Prefectura Naval de Bahía Blanca y la Secretaría de Política Ambiental de la provincia de Buenos Aires indicaron que la nube se había degradado y ya no había cloro en el aire de la ciudad. No obstante, se desató una importante movilización de los vecinos de Ingeniero White (una ciudad portuaria cercana al polo petroquímico de Bahía Blanca), quienes cortaron las rutas de acceso al polo industrial durante más de una semana. Los vecinos manifestaron tener miedo de seguir viviendo allí y pidieron que se clausurara la planta hasta que cumpliera con todos los requisitos de seguridad. Algunos grupos más radicalizados reclamaron el cese de funcionamiento de todo el polo petroquímico.

Los vecinos solicitaron, además, que el municipio de Bahía Blanca tuviera poder de policía total y efectivo para controlar y sancionar este tipo de industrias peligrosas. De acuerdo con la legislación, esto es competencia del gobierno de la provincia de Buenos Aires, a través de su Secretaría de Política Ambiental. Este pedido fue inmediatamente atendido: días más tarde, se firmó un acuerdo para que el gobierno local pudiera ejercer control. La planta Solvay Indupa fue sometida a auditorías nacionales e internacionales y aún está en trámite su rehabilitación luego de que fuera clausurada preventivamente el 24 de agosto por disposición del gobernador de la provincia de Buenos Aires, Carlos Ruckauf.

 

El primer escape de amoníaco

El 28 de agosto de 2000, por la noche, en el polo petroquímico de Bahía Blanca se estaban efectuando operaciones de prueba para poner en funcionamiento una nueva planta de producción de urea, un fertilizante en cuyo proceso de elaboración interviene el amoníaco.

Los expertos responsables de estas operaciones sabían que existía la posibilidad de que en el transcurso de los procesos se tuvieran que realizar venteos (liberaciones controladas de gases a la atmósfera). Teniendo en cuenta que la comunidad estaba muy sensibilizada por el escape de cloro ocurrido pocos días antes, se decidió dar aviso solamente al organismo de Defensa Civil para que permaneciera alerta: se mantuvieron en comunicación directa, y el personal y el equipamiento de respuesta de Defensa Civil estuvieron preparados para actuar en caso de ser requeridos.

Durante las maniobras, un exceso de presión seguido por la fisura de un cilindro de 200 metros cúbicos con agua amoniacal obligó a realizar un venteo que dio lugar a una fuga de amoníaco. Esto provocó fuertes e irritativos olores que afectaron, preocuparon y alertaron nuevamente a la comunidad.

De acuerdo con los informes hospitalarios, hubo más de 80 asistidos con irritaciones y afecciones respiratorias causadas por la inhalación de la sustancia. La falta de preparación e información hizo que se produjeran evacuaciones espontáneas de escuelas y jardines de infantes. El desconocimiento de la realización de las operaciones en la planta industrial y la sorpresa ante el nuevo evento produjeron mucha confusión, y dieron lugar nuevamente a actitudes de reclamo hacia las autoridades gubernamentales, y de rechazo y desconfianza hacia el sector industrial.

Los vecinos solicitaron la clausura total de las plantas de amoníaco y urea. Además, decidieron no enviar a los chicos a las escuelas hasta que no se instrumentaran medidas de seguridad y prevención satisfactorias. La Secretaría de Política Ambiental de la provincia de Buenos Aires dispuso la clausura de las plantas de Profértil. Luego de efectuar controles, la medida fue levantada el 20 de septiembre.

 

El segundo escape de amoníaco

En la madrugada del 8 de noviembre de 2000 se produjo un nuevo escape de amoníaco y se escucharon intensos ruidos provenientes de la planta de producción de urea de la empresa Profértil, la misma involucrada en el escape del 28 de agosto del mismo año. Los primeros informes técnicos indicaron que la fuga se debió a un problema generado en un transmisor que transportaba un gas condensado que contenía amoníaco y dióxido de carbono desde una unidad de tratamiento de la planta de urea hacia un tanque de almacenamiento. Esta planta sigue sin ser inaugurada. Al igual que el anterior, este incidente ocurrió durante los procesos de prueba y puesta en marcha de la planta.

Los vecinos de los barrios aledaños a la empresa sintieron olor a amoníaco y llamaron a los números de emergencia. De acuerdo con la información periodística, el escape de gas afectó a 50 trabajadores portuarios que estaban en actividad; en los hospitales zonales se registraron cuatro pacientes con irritaciones en las vías respiratorias. Las mediciones efectuadas tanto por el municipio como por los sensores de algunas empresas indicaron que en ninguna zona la concentración de amoníaco en el aire superó el máximo permitido de 35 partes por millón (ppm).

El conjunto de vecinos de la localidad de Ingeniero White volvió a movilizarse para manifestar su temor y descontento, y presentó un petitorio a las autoridades municipales. La postura y las reacciones de los vecinos, de todas maneras, no son homogéneas: algunos piden que el gobierno les compre su casa para poder irse de allí, otros piden que se erradiquen las industrias que han tenido problemas y que no se instalen nuevas empresas, y otros pretenden que se realicen mayores controles y se les garantice una convivencia segura con las industrias.

En representación de Profértil, el señor Jorge Hernández, jefe de Recursos Humanos, declaró que en el proceso de puesta en marcha de la planta de urea se llevaron a cabo algunos venteos (escapes producidos voluntariamente), que generaron incidentes, y afirmó que la empresa se preocupa seriamente por las molestias que está causando a la población. Agregó que los niveles de emisión están dentro de los parámetros medianamente normales.

El municipio de Bahía Blanca pidió un informe a TUV Rheinland Argentina S.A., la empresa que actualmente realiza una auditoría ambiental en Profértil. Esta empresa sostiene que no hubo una situación de emergencia o falla grave en la planta, y que las emisiones ocurridas se encuadran dentro de los procedimientos normales y previstos. El municipio, no obstante, recomienda que se realicen todas las operaciones necesarias para que las instalaciones y los procesos que allí se realizan sean seguros.

La Secretaría de Política Ambiental de la provincia de Buenos Aires amplió el pedido de informes e instruyó a los inspectores para que controlen la realización inmediata de las operaciones necesarias para que el funcionamiento de la planta no constituya un peligro. Además, solicitó que se le comunique si la tecnología de evacuación de gases que emplea Profértil se utiliza en otras partes del mundo.

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Las medidas de prevención

 

En Bahía Blanca, desde 1995, muchas de las industrias del polo petroquímico trabajan conjuntamente siguiendo los lineamientos Apell , un programa de concientización y preparación para emergencias en el nivel local. Se trata de una metodología desarrollada por las Naciones Unidas para encarar procesos locales de gestión de riesgos. Este programa plantea la coordinación del trabajo conjunto entre algunos sectores de la industria, de los gobiernos y de la comunidad para ayudar a prevenir y disminuir las consecuencias de los accidentes tecnológicos de gran magnitud. Propone realizar actividades diagnósticas, preventivas, y de preparación de planes y estrategias para actuar en las emergencias.

Los Bomberos Voluntarios de General Cerri, una localidad de Bahía Blanca, están poniendo en práctica un proyecto para enfrentar y disminuir las consecuencias de accidentes industriales. Trabajan conjuntamente con los docentes en el armado de simulacros para la evacuación de los establecimientos educativos.

Además, un importante número de docentes de la localidad de Ingeniero White y zonas vecinas, motivado por los accidentes ocurridos, comenzó a pedir información y exigir preparación sobre los procedimientos básicos que deben realizarse ante fugas tóxicas, explosiones o incendios de origen industrial. Integrantes de Defensa Civil de la Municipalidad de Bahía Blanca y de Bomberos Voluntarios ofrecen charlas y ejercicios prácticos.

El diputado bahiense Juan Pedro Tunessi elaboró una ley para ser aplicada específicamente en Bahía Blanca con el objetivo de establecer reglas de juego claras entre los poderes públicos, la comunidad y las compañías que poseen plantas industriales que encierran algún tipo de riesgo tecnológico. Fue promulgada con el número 12.530 el día 9 de noviembre de 2000.

Esta ley dispone la instalación de una red de sensores en puntos específicos para controlar las emisiones industriales y medir la calidad del aire, y la confección de una lista de los contaminantes que serán monitoreados. Los sensores enviarán la información a una central y, de esta manera, se podrá disponer de datos en tiempo real. Además, a las empresas catalogadas como peligrosas por la ley provincial 11.459 (conocida como "ley de aptitud ambiental") se les solicitará que presenten periódicamente declaraciones juradas sobre efluentes industriales.

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¿Y en el futuro?

 

A partir de la implementación del proceso Apell en la localidad, el tema de los accidentes industriales forma parte de las preocupaciones y acciones de distintos sectores (entre ellos, el sector industrial y el gobierno). También plantea un espacio de trabajo que debería potenciarse como ámbito para convocar a un conjunto más amplio de sectores de la comunidad. Seguramente, hay mucho por hacer y mejorar en relación con la prevención y la preparación si se piensa que los intereses de todos los sectores son legítimos y que se deben establecer acuerdos y consensos sobre los riesgos que el conjunto de la comunidad está dispuesto a aceptar a cambio de beneficios socioeconómicos.

Se avanzará mucho en la minimización de los riesgos si se acompañan las medidas técnico-ingenieriles de prevención con estrategias de comunicación y preparación de la comunidad. Para lograr esto, es muy importante que se tenga en cuenta que la comunidad tiene derecho a recibir información, preparación y a participar en instancias de decisión.

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Accidentes industriales en Bahía Blanca
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Notas

 


El polo petroquímico de Bahía Blanca

En la Argentina la industria petroquímica se está desarrollando en seis polos ubicados en distintas provincias. Son: el polo San Lorenzo (provincia de Santa Fe), el polo Ensenada (La Plata, provincia de Buenos Aires), el polo Río Tercero (provincia de Córdoba), el polo Alto Valle Río Negro (provincia de Río Negro), el polo Luján de Cuyo (provincia de Mendoza) y el polo Bahía Blanca (provincia de Buenos Aires). Este último está ubicado a 5 km de la ciudad de Bahía Blanca.

Bahía Blanca es la ciudad más importante del sudoeste de la provincia de Buenos Aires por la concentración de habitantes y por su rol de metrópoli regional (que funciona como centro administrativo, político, comercial, productivo y cultural para el conjunto de las localidades circundantes).

La localidad de Bahía Blanca incluye a la ciudad de Bahía Blanca, Villa Harding Green, Villa Stella Maris, Ingeniero White, Villa Espora y Villa Bordeu, y cuenta con un total de 260.096 habitantes. Ingeniero White, en particular, tiene 11.065 habitantes.

El polo se originó en 1970 con la puesta en marcha de Petroquímica Bahía Blanca, una empresa con mayoría de accionistas estatales: el 51% de las acciones se distribuyó, por partes iguales, entre YPF, Gas del Estado y Fabricaciones Militares. El resto quedó en manos privadas: Ipako, Indupa, Electroclor, Cidasa, Citoh e Isaura.

La localización del polo en Bahía Blanca se decidió por los siguientes factores:

  • La disponibilidad de gas etano (materia prima para la producción de etileno) en la localidad cercana de Gral. Cerri, a 15 km del complejo. En ese punto confluyen los dos gasoductos (sur y oeste) que provienen de las cuencas Austral y Neuquén, las mayores reservas gasíferas del país. Así, el polo se asegura el pasaje diario de 18 millones de m3 de gas natural, con contenido de etano, propano, butano y gasolina natural. La cuenca neuquina (que abarca parte de las provincias argentinas de Neuquén, Río Negro, La Pampa y Mendoza) es la zona petrolera y gasífera más importante del país. Produce el 39% del total de petróleo de la Argentina y posee el 55% de las reservas de gas natural de todo el país. Esa producción se transporta hacia otras zonas del país y a Chile a través de oleoductos y gasoductos. La cuenca austral está ubicada en las provincias de Santa Cruz y Tierra del Fuego, y en ella hay casi medio centenar de pozos marinos en producción.
  • La presencia de salinas en las cercanías, que garantizan la disponibilidad de cloruro de sodio, que es una materia prima requerida para la producción del cloro.
  • El acceso a comunicaciones: dos puertos marítimos de importancia (Puerto Galván e Ingeniero White), y redes viales y ferroviarias.
  • La disponibilidad de servicios esenciales como energía eléctrica, gas natural y agua, y la proximidad a un centro urbano de importancia (la ciudad de Bahía Blanca).

La construcción del complejo estuvo a cargo de Fabricaciones Militares. En 1981 se habilitaron las primeras plantas (PBB y Polisur) y en 1986 las del grupo Indupa. Las demás plantas instaladas son más recientes.
En 1995 el Estado decidió dejar el complejo en manos privadas, a través de una licitación. Las empresas que componen actualmente el polo son: Induclor S.M., Monómeros Vinílicos, Indupa SAIC, Petropol S.M., Polisur S.M., Petroquímica Bahía Blanca, Profértil y Gamuzzi Gas Pampeana. Producen etileno y polietilenos de distinta densidad, cloro, soda cáustica, soda Solvay, cloruro de vinilo monómero (CVM) y policloruro de vinilo, conocido habitualmente como PVC.

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La rotura de la cañería en Solvay Indupa

De acuerdo con la información brindada por la empresa responsable, la rotura se debió a que uno de los sistemas de calentamiento eléctrico generó alta temperatura sobre la pared de una tubería (se estima que sobrepasó los 150 ºC). Esto dio origen a una reacción química entre el cloro seco y el hierro del conducto que produjo cloruro férrico (FeC13), lo que potenció aún más la reacción porque el cloruro férrico es, a su vez, una sustancia generadora de calor. La reacción consumió el hierro del caño y generó una zona de bajo espesor que no resistió la presión del cloro y cedió, permitiendo que se liberara el gas a la atmósfera.

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Apell

Apell es el programa de Concientización y Preparación para Emergencias en el Nivel Local (en inglés: Awareness and Preparedness for Emergencies at Local Level). Fue creado en 1988 y es una iniciativa del Centro de Actividad del Programa de Industria y Medio Ambiente (CAP/IMA), del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma), en cooperación con la Asociación de la Industria Química en los Estados Unidos (Chemical Manufacturer's Association, CMA) y el Consejo Europeo de las Federaciones de la Industria Química (Conseil Européen des Fédérations de l'Industrie Chimique-Cefic).

Su objetivo principal es evitar daños al medio ambiente y proteger a la comunidad evitando pérdidas humanas y materiales producidas por accidentes tecnológicos. Para lograrlo propone varias políticas: promover la toma de conciencia respecto de los riesgos existentes dentro de la comunidad; promover la elaboración de planes integrados para responder a cualquier emergencia y mejorar la prevención de accidentes.

El programa promociona las siguientes tareas:

  • Sensibilizar a la comunidad y a los responsables de la seguridad acerca de los peligros existentes en su localidad.
  • Preparar un plan coordinado de emergencia para manejar efectivamente los accidentes y evitar que se transformen en catástrofes.
  • Preparar a los habitantes de la comunidad para que reaccionen debidamente ante las situaciones de emergencia.

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Riesgos industriales ampliados

Cuando se desencadena un accidente industrial, es habitual que se analicen y publiquen datos sobre su magnitud, cantidad de afectados, muertos, etc.

Los estudiosos del tema han desarrollado el concepto de "riesgos industriales ampliados" para poner de relieve que este tipo de accidentes tiene consecuencias y efectos en cadena que se pueden expandir tanto en el tiempo como en el espacio. Por ejemplo, los accidentes químicos pueden producir afecciones en la salud que se vuelven crónicas y que, en algunos casos, sólo se manifiestan varios años después de ocurrido el evento. Del mismo modo, los daños en el ambiente también pueden hacerse evidentes luego de cierto tiempo y en sitios o en ámbitos lejanos, como cuando un río transporta una sustancia derramada a lo largo de muchos kilómetros.

Para la prevención de accidentes y el desarrollo de planes de emergencia es muy importante tener en cuenta que los riesgos industriales, y las consecuencias de un accidente industrial no se reducen al momento y al lugar del hecho.

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textos: Julieta Barrenechea
edición: Carla Lois